miércoles, 30 de abril de 2014


Petroglifos: ¿señal de antiguas culturas?


A 15 kilómetros de la urbe, existe un lugar en el que se puede entrar en contacto con la esencia de la vida.


POR: Cintia Ramón     
FOTOS: Cintia Ramón Y LUIS VINUEZA. 

 
SANTO DOMINGO DE LOS TSÁCHILAS. El olor a tierra, el verdor de las montañas, el ir y venir de las aves y los sonidos de aquellos que encuentran refugio en la Naturaleza es el panorama, que se pinta en el sector del Pedregal, ubicado en la comunidad de San Gabriel del Baba.
Al llegar. Solo les basta un segundo a los visitantes para respirar vida. Para respirar aquel aire esquivo al smog de la ciudad. El ruido no tiene cabida en la zona, lo que les permite desconectarse del estrés y de las tribulaciones, que aprisionan el alma.
Al observar aquellas elevaciones lejanas, alguien se arriesga a preguntar que hay más allá de lo que la densa neblina permite ver. La respuesta es sencilla: solo hay que ir y dejarse sorprender.
Es así que se da por iniciada la aventura. Lo único que saben, quiénes se arriesgan a conocer el corazón de las montañas, es que existen unas piedras con formas características (petroglifos). Al parecer, vestigios de antiguos pueblos asentados en estas zonas. Dichos megalitos están distribuidos en 130 hectáreas de bosque primario húmedo y musgoso. 

Un par de botas, una cámara fotográfica y las ansias de conocer son elementos suficientes para empezar con el recorrido. El lodo y la yerba mojada son parte del trayecto. Hay que tener habilidad, o en tal caso desarrollarla, para sortear las caídas y tropezones. Al subir, el amante a la antropología, Olivo Guevara, siente como el aire le falta y tras descansar unos segundos, las fuerzas retornan para continuar con las largas horas de camino. 

 

CREACIÓN DIVINA

Cada vez que se adentra a la zona, Leoncio Herrera, dueño de estas tierras, corta la maleza que le impide continuar. A cada paso hay algo por descubrir, desde árboles que alcanzan los 60 metros de altura hasta orquídeas, cuyas formas cautivan. Aunque no se lo puede ver, a lo lejos se escucha al diostedé, un ave de pico largo y llamativos colores.
Quienes se pasean por estos parajes, aseguran haber visto a tigrillos, guatusas, venados, y demás animales, que llevan una vida ajena a la domesticidad. Las mariposas invaden de alegría el ambiente. Algunas tienen aspectos de hojas, troncos viejos, y otras parecen un arcoíris, que en su vuelo derrochan magia.
A casi 45 minutos de caminata, los visitantes escuchan el choque del agua que corre por el río Magdalena. Esta es señal de que lo bueno está por venir.

CULTURAS

Luego de pasar por las resbaladizas rocas, más de uno movido por la sed toma un sorbo del cristalino líquido. Al seguir con la ruta, se puede observar la primer piedra, que tiene tallados de líneas y varias circunferencias.
Conforme avanzan las manecillas del reloj, los aventureros observan otros megalitos en cuya estructura existe una especie de soldadura o incrustaciones de otro material pétreo. A decir de  Guevara, entendido en la materia, una de las hipótesis que se maneja, es que varias culturas estuvieron asentadas en este sector.
Las características de los petroglifos dan muestras, de que pertenecen a la edad de la Piedra Nueva o más conocido como el periodo Neolítico. Las figuras zoomorfas (animales) y antropomorfas (humanos) ponen el sello en cada petroglifos. Así se evidencia en algunos, cuyos rasgos se asemejan al del rostro de una persona y las figuras curvilíneas de serpientes.
Tras varios meses de investigación, Guevara está bajo el rastro de aquellos que se asentaron en estas tierras. Una de sus hipóstesis es la cultura de los Babas, ya que el trayecto del río Baba conecta con Quevedo y avanza hasta llegar a Balzar, provincia del Guayas.  En base a esta idea,  Guevara sostiene que dichos pobladores cruzaron el mar y subieron por la zona interandina. Dicha tribu se caracterizaba por la pesca y encontraron en este lugar, escenarios perfectos para rendirle tributo a sus deidades y a la vida misma.



ESPECIES

Fauna

° León de montaña
° Tigrillo
° Guanta
° Guatuso
° Venados
° Oso de anteojos
° Mariposas

Flora

° Aguacatillo
° Cedro
° Colorado fino
° Colorado manzano
° Variedad de orquídeas

 

VESTIGIOS  

Hace un año y medio, Leoncio Herrera y Olivo Guevara descubrieron dichos megalitos.

5

HORAS

En total dura la caminata. 

PARA SABER 

Alrededor de 300 megalitos se encuentran en el sector del río Pedregal y cerca de 200 en el  río Magdalena. Estos afluentes confluyen en el río Baba.


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